Movimiento Ciudadano de


PROPUESTA POLITICA


CONVENIR PARA PODER CONVIVIR 

 

La experiencia de algunos países, como España e Israel, demuestran que los ajustes con acuerdos sociales resultan más exitosos que los ajustes sin acuerdo o los acuerdos sin ajuste. Un tema a tener en cuenta por el grupo Convivencia II.

En la Argentina hablar de acuerdo sociopolítico o pacto social parece querer decir medidas voluntaristas como congelamiento de precios y salarios que fracasaron cada vez que se intentaron. Sin embargo, no debería confundirse la necesidad de aunar voluntades frente a crisis como la actual con la que se acordó en el pasado. La combinación de democracia participativa, crisis y nuevos rumbos económicos (apertura, liberalización, privatizaciones, etc.) lleva a la necesidad de un acuerdo firme y formal de todas las fuerzas políticas, económicas y sociales del país, donde en lo económico la base sea el nuevo rumbo emprendido; en lo social: buscar soluciones para paliar los costos del ajuste y en lo político: dar mayor participación a la oposición.

Repasando dos experiencias (España e Israel) se puede observar que los acuerdos que implican ajuste con participación resultan más exitosos y viables que los acuerdos sin ajuste a los ajustes sin acuerdo:

I)                   España:  Los Pactos de La Moncloa fueron firmados en octubre de 1977 por el gobierno de Adolfo Suárez, todos los partidos políticos, todos los diputados (excepto uno) y todos los senadores (excepto uno) cuando la renacida democracia enfrentaba una crisis económica originada en 1974 con la suba del petróleo. El déficit de balanza comercial y la deuda externa aumentaban, caía la inversión y el empleo y la inflación se proyectaba al 50% para 1978. El acuerdo tuvo dos grandes capítulos: saneamiento y reforma de la economía y actuación jurídica y política. El primero comprende: 1) limitación y ejemplaridad en el gasto público y fijación del monto máximo de déficit para 1978; 2) orientación del gasto público al fomento del empleo; 3) limitación de la expansión monetaria a un 17% en 1978 y del crédito oficial, destinado con prioridad a exportaciones, agricultura, vivienda, pesca y pymes; 4) incrementos salariales hasta un 22% para 1978 con retiro de ayudas crediticias y fiscales para empresas no adherentes; 5) mantenimiento transitorio del control de precios de productos estratégicos de canasta familiar; 6) reducción de aportes patronales al sistema de seguridad social; 7) refuerzo del seguro de desempleo y fomento del empleo juvenil con la reducción del aporte patronal al 50% por trabajadores que obtienen su primer empleo; 8) política energética tendiente a sincerar precios con costos, ahorro de energía y diversificar sus fuentes; 9) reforma fiscal; 10) refuerzo de partidas para educación y vivienda y 11) políticas sectoriales. El acuerdo jurídico y político abarcó desde la libertad de expresión hasta el Código Penal  y de Justicia Militar. Los resultados fueron: la inflación bajó del 44% anual (de junio / agosto 1977) al 17% en 1978, la balanza de pagos pasó de un déficit de u$s2.164 millones a superávits de 1.632 y 1.126 MMu$s en 1978 y 1979 y las reservas internacionales crecieron de 4.000 a 10.000 MMu$s. Pero además, la estabilidad alcanzada allanó el camino hacia una economía moderna, la Constitución democrática de 1978 y un sistema de consenso materializado en acuerdos posteriores como el Acuerdo Económico y Social (AES) para 1985/86.

II)                Israel: En este país el gobierno (coalición del partido Laborista con el Likud, de derecha), la central obrera y los empresarios firmaron en 1984/85 dos acuerdos seguidos por un programa del gobierno. Tras 25 años de crecimiento al 10% anual (1948/73) y una década posterior con menor crecimiento en 1984 existía recesión, inflación del 500% anual, fuertes sistemas indexatorios, pérdida de reservas y la deuda externa (MMu$s 24.000) per cápita más alta del mundo. Después del primer y segundo acuerdo hubo un rebrote inflacionario que obligó al gobierno a redoblar en julio de 1985 la severidad del ajuste, cuyas sucesivas medidas fueron: 1) drástico corte de subsidios; 2) desindexación salarial; 3) congelamientos transitorios de precios y salarios; 4) libertad del gobierno en materia impositiva y cambiaria; financiera y de subsidios; 5) reducción del déficit del 15% al 8% del PBI; 6) devaluación del shekel en julio de 1985 en 19% estableciendo una paridad fija de 1,5 shekel/u$s; 7) nuevos impuestos sobre viajes al exterior, autos, lanchas y aviones; 8) restricción monetaria. Ayudado por la baja del petróleo, la devaluación del dólar que favoreció las exportaciones a Europa y la ayuda de EE.UU., el ajuste produjo: una baja en la inflación del 445% en 1984 al 185% en 1985 y 19,7% en 1986; la tasa de desempleo se mantuvo estable en torno al 7% sin mayor recesión; el déficit fiscal bajó al 4% del PBI, las reservas crecieron de 2.600 a 4.200 MMu$s entre fines de 1984 y 1986 y el salario real tras una caída importante en el segundo semestre de 1985 comenzó a recuperarse a mediados de 1986.

Conclusiones: de los casos analizados se puede concluir sobre estos acuerdos: 1) se refieren a medidas concretas y no a expresiones de deseos o vaguedades, pese a estar suscriptos por adversarios y no sólo por amigos; 2) no fueron el final sino el principio de un profundo cambio de estructuras; 3) más allá de algún congelamiento transitorio, parte esencial de los mismos fue la reforma del Estado, la reducción y reorientación del gasto público y la lucha contra las causas de fondo de la inflación; 4) fueron exitosos y dieron paso a una nueva era de estabilidad, modernidad y crecimiento; 5) plasmaron un consenso mayoritario de la ciudadanía y pusieron de manifiesto la grandeza de sus dirigentes. Porque ante la crisis se unieron. Es que el pacto sirve, y esto hace a la convivencia, para dar más fuerza al cambio que reclama la sociedad, ayuda a acelerarlo y a bajar sus costos. Porque la sensación de unión genera confianza, los acuerdos facilitan la aprobación de las leyes, la acción del gobierno gana en certidumbre, ésta acelera las inversiones privadas necesarias para compensar el repliegue del Estado y la participación y el rumbo cierto mejoran la disciplina fiscal de administradores y contribuyentes.

 


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