Movimiento Ciudadano de


REACTIVACION


Si todos cargáramos GNC - Por Daniel Grinstein

 

En el presente artículo analizaremos qué ocurriría si los automovilistas de nuestro país pasaran de fuertes consumidores de naftas a ser grandes consumidores de gas natural comprimido (más conocido como GNC), un combustible alternativo más limpio, más barato y más abundante en el país.  Analizaremos el impacto en el PBI, en las exportaciones y en la recaudación impositiva.

En la Argentina circulan  unos 5 millones de automóviles. De ellos, 4 millones son nafteros con un consumo de 5.000 millones de litros de naftas/año y 600.000 andan a GNC con un consumo de 1.500 millones de m3 de GNC/año. Hay además unos 400.000 autos gasoleros.

El GNC se vende en ciertas estaciones de servicio. Hay 850 hoy en el país. Como su nombre lo indica, es gas natural –el mismo que consumimos en el hogar o se utiliza en centrales termoeléctricas- pero comprimido a alta presión. Para usarlo en automóviles se necesita comprar un equipo que cuesta aproximadamente $ 1.000, que incluye un dispositivo instalado en el motor y un tanque ubicado en el baúl. Las ventajas son que mientras un litro de nafta súper cuesta hoy $ 1,09/litro y la ecológica $ 1,169/litro su equivalente de GNC, el metro cúbico, cuesta $ 0,31, una cuarta parte. Con un consumo al mes de 100 litros de nafta sustuidos por 110 m3 de GNC, el automovilista ahorraría $ 80/mes, recuperando la inversión inicial en un año. Los autos adaptados para GNC, pueden usar alternativamente GNC o nafta, lo que les da flexibilidad en caso de dificultades para abastecerse de un combustible u otro. Se aconseja que el arranque de cada día sea con nafta para evitar que el motor tenga un mayor desgaste por trabajar siempre en un medio seco como lo es el gas. Las desventajas, una menor autonomía: los tanques más grandes permiten cargar 17 m3 con lo que en ciudad permiten recorrer 160 km, la carga de GNC es un poco más lenta, demora unos 5 minutos y el tanque ocupa lugar en el baúl, aunque esto se hace realmente un problema cuando salimos de vacaciones y podría evitarse desmontando el tanque en esa oportunidad. Si existieran autos que desde el diseño en fábrica salieran equipados para usar GNC, tal vez disminuiría este problema.

En términos de PBI y exportaciones se generarían los siguientes efectos asumiendo que 1.000.000 de automovilistas nafteros (25% del total) con un consumo de 100 litros/mes pasaran a GNC y teniendo en cuenta que la producción de gas natural en el país puede aumentarse en forma relativamente inmediata ante un aumento de la demanda:

a)      se liberarían del consumo interno y podrían exportarse 1.200 millones de litros de naftas ( 20 % del consumo actual) por un valor a precios actuales de US$ 210 millones anuales.

b)      para sustituir ese consumo debería aumentar la producción de gas natural en 1.300 millones m3 al año ( 3 % de la producción actual). El valor final (sin impuestos) del GNC incremental es de unos US$ 300 millones/año

c)      las ventas incrementales de GNC representarían ingresos adicionales por US$ 300 millones/año

para todos los sectores involucrados en la producción y comercialización de dicho combustible. Estos ingresos adicionales se volcarían a su vez en buena parte al consumo y la inversión generando un efecto multiplicador de gastos e ingresos que en la Argentina es de 2,5 veces aproximadamente. Es decir, que el efecto final en el PBI debido al incremento en la producción y venta de GNC sería de US$ 750 millones.

d)      A su vez el millón de automovilistas que tendrían un ahorro neto de unos mil pesos cada uno en el año (importante para sectores de ingresos medios) y de $ 1.000 millones en conjunto volcarían ese mayor poder adquisitivo de sus ingresos en gran parte al consumo (el primer año al pago de los equipos de GNC y los años siguientes a consumos diversos). Por obra nuevamente del multiplicador ese mayor poder de compra se convertiría en un incremento total del PBI de unos US$ 2.500 millones/año. No se cuantificaron otros efectos positivos como nuevas inversiones en estaciones de servicio para GNC, disminución de gastos de salud por menor contaminación y ampliación de la masa de automovilistas.

En resumen, las exportaciones se incrementarían en US$ 210 millones (0,9%) y el PBI en US$ 3.250 millones (1,2%), cifras que se cuadruplicarían si todos cargáramos GNC.

En cuanto a ingresos del fisco nacional, tendríamos/año:

a)      menor recaudación de impuestos sobre los combustibles e IVA por disminución de ventas de naftas en el mercado interno: 1200 millones de litros por $ 0,60/litro = $ 720 millones

b)      mayor recaudación por aumento de la venta de GNC: 1300 millones de m3 de GNC por $0,08/m3 = $ 104 millones

c)      mayor recaudación por el incremento general en el PBI, considerando una tasa efectiva de presión fiscal (impuestos nacionales totales/PBI en 1999) del 17% sobre los US$ 3.250 millones, representa $ 553 millones

Esto arroja un neto de recaudación de  $ -64 millones/año, prácticamente un equilibrio.

De lo expuesto podrían sacarse dos conclusiones:

La primera, sobre el uso más intensivo del GNC: permitiría aprovechar un recurso relativamente abundante en el país, aumentando su producción en forma inmediata, liberando para la exportación naftas que dejarían de consumirse localmente. Los consumidores, al tener que gastar menos en combustible, dispondrían de mayores recursos para volcar a otros fines, todo lo cual generaría un incremento en el PBI y el empleo. Las cuentas del Estado saldrían en equilibrio y el medio ambiente beneficiado al quemarse un combustible más limpio. Como medio para alentar este cambio se debería fomentar el uso del GNC mediante publicidad de la Secretaría de Energía (¿cuánta gente sabe que con GNC se pueden hacer 1.000 km/mes con un costo de $1/día?) y otorgar créditos del Banco Nación a los automovilistas o a las empresas que instalan o producen los equipos. Como en el caso de las PCs se trataría de una línea para instalar un millón de equipos de GNC.  Para autos salidos de fábrica para andar con GNC, podría estudiarse un tratamiento preferencial en materia de impuestos aplicados a los 0 km.

La segunda, más general, apuntaría a preguntarse si no habrá otros bienes o factores de la producción como el GNC, cuyo uso podría promoverse con políticas crediticias, impositivas o de publicidad. Así, la mano de obra es un buen ejemplo de recurso abundante y calificado que sin embargo gravamos con diversos impuestos y contribuciones, haciéndolo más caro y menos atractiva su utilización.

(*) el autor es economista, abogado y profesor adjunto en la cátedra de Elementos de Análisis Económico y Financiero de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA.


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