Movimiento Ciudadano de


REACTIVACION


Estado, Empresas y Piqueteros S.A. y otras formas de crear empleo. 

 

Esta es una propuesta que pretende contribuir a la solución del problema de la desocupación en la Argentina del 2001, particularmente en algunas zonas “calientes” ubicadas en economías regionales donde existen agudas situaciones de desempleo. La propuesta apunta a encontrar soluciones basadas en la creación de fuentes de trabajo estables con la suma de esfuerzos por parte de los tres sectores involucrados: el Estado, en sus tres niveles, las empresas de la región y los desocupados, agrupados en muchos casos en grupos de protesta denominados “piqueteros”.

Proyectos elegibles: deberían ser proyectos agropecuarios, mineros o industriales que tengan una rentabilidad mínima adecuada, que los haga económicamente viables. Con tecnología de punta, preferiblemente mano de obra intensivos y con un régimen de competitividad basado en el concepto de que fiscalmente es mejor cobrar menos impuestos sobre algo que más impuestos sobre nada. Además, no debería meterse una cuña de competencia desleal respecto de otras empresas ya instaladas en el país, con lo que deberían buscarse proyectos con actividades extractivas o industriales nuevas (por ejemplo, cultivo e industrialización de especies exóticas) o en la que tengan participación todos los actuales participantes de una actividad ya existente. Como se señala más abajo, en el fondo de estas soluciones habría una base de esfuerzo compartido por cada uno de los sectores afectados para generar empleo en actividades competitivas. Estos proyectos de empleo competitivo (PECs) deberían encuadrarse en la normativa de una ley nacional a la que deberían adherir las provincias y municipalidades involucradas.

Aportes del Estado:

Municipal: el municipio debería contribuir aportando sin costo el terreno fiscal en el que debería asentarse la sede administrativa e industrial del PEC. Asimismo debería otorgarle una rebaja del 50% sobre las tasas municipales aplicables y el compromiso de no crear durante 20 años nuevos impuestos.

Provincial: la provincia debería contribuir con una rebaja del 50% de los impuestos provinciales aplicables al PEC (ingresos brutos, inmobiliario, patentes, etc.)  y el compromiso de no crear durante 20 años nuevos impuestos.

Nacional: la Nación debería contribuir con una rebaja del 50% sobre el impuesto a las ganancias aplicable al PEC en la medida de que esas utilidades sean reinvertidas en el mismo o en otro PEC  y el compromiso de no crear durante 20 años nuevos impuestos.

Aportes de las empresas: las empresas de la zona deberían estar dispuestas a incursionar en actividades que no sean específicamente las que formen su actual actividad principal sino en aquellas en las que puedan calificar para un PEC. Representaría dedicar esfuerzos de aprendizaje en actividades para las que hoy no están preparadas, asumiendo riesgos en proyectos tal vez menos rentables que los que hoy encaran en su zona de influencia, pero contribuirían a afirmar la paz social y a erradicar factores de inestabilidad que pueden comprometer sus actuales actividades.

Aportes de los trabajadores: aportarían durante los primeros diez años del PEC un porcentaje de su sueldo no superior al 25%, lo cual se destinaría a integrar el 10% del capital de la sociedad por parte de los trabajadores, constituyendo un programa de propiedad participada.

Manejo no burocrático: Un aspecto clave para prevenir manejos discrecionales o trámites burocráticos es bajar el nivel de decisión en esta materia a los estados municipales. Podría establecerse que el nivel de decisión para la aprobación de los PECs fuera por parte de los municipios, debiendo esa aprobación ser homologada por algún organismo nacional autárquico, a fin de verificar que se hubieran cumplido con los requisitos legales para la selección de cada proyecto.

Un marco de impuestos descendentes:  Los beneficios otorgados a los PECs deberían ir generalizándose gradualmente a toda la actividad productiva del país. A través de un programa de rebajas graduales a lo largo de 10 ó 15 años deberían bajarse las alícuotas de los impuestos provinciales y nacionales hasta hacerlos coincidir con los de los PECs. La competitividad de toda nuestra producción nacional sería reforzada y la menor recaudación generada por menores alícuotas se compensaría por una mayor recaudación sobre un producto y bases imponibles ampliadas. En ese proceso de rebajas graduales las PYMEs deberían tener prioridad.

 Otros incentivos para la coyuntura de 2001 y 2002: Es innegable que salir de una recesión de más de tres años es díficil y que los hábitos diarios de los argentinos retardan sin querer el despegue cuando demoran consumos e inversiones para más adelante. Una manera de tentar a concretar el gasto ahora, sería permitir para lo que resta de este año y el que viene una deducción especial a los fines del impuesto a las ganancias de los consumos durables –viviendas nuevas, automóviles 0 km, electrodomésticos y muebles nuevos por ejemplo - para personas físicas y similarmente una amortización acelerada para las inversiones de las empresas. El beneficio que en este sentido se definiera por ejemplo $ 20.000 por persona física y $ 1.000.000 por empresa podría tomarse en un 100% si se utilizara en lo que resta del 2001, en un 75% si el gasto se concretara en el primer cuatrimestre del 2002 y así decreciendo hasta reducirse al 25% en el último cuatrimestre del 2002. A efectos de no impactar sobre las delicadas finanzas públicas del corriente ejercicio y del que viene, el beneficio sería deducible en las declaraciones juradas del 2003.

Conclusiones:

  1.        Los PECs propuestos apuntan a buscar soluciones consensuadas a serios problemas de desocupación, que constituyen factores de irritación social y de inestabilidad política y económica en distintas regiones del país.

  2. Con el esfuerzo mancomunado de los sectores estatal, empresario y laboral pueden alcanzarse soluciones más rápidas y eficaces que si tal esfuerzo conjunto no existiera.

    Con ese esfuerzo mancomunado ciertos proyectos que no serían rentables sin dicho esfuerzo, pueden pasar a serlo.

  3. Así como se han establecido planes de competitividad para distintas ramas de actividad existentes hoy en el país, los PEC tendrían la virtud de abrir la posibilidad a muchas actividades productivas nuevas, que en las condiciones actuales hoy no son viables.

  4. Los PECs deberán ser siempre proyectos que, con los beneficios claramente definidos por la ley, tengan viabilidad económica.

  5. Fiscalmente, los PECs más que generar un costo fiscal, producirían un ingreso fiscal adicional –aunque a una tasa más baja que la general- porque habría una nueva actividad gravable. Pero además, por el efecto multiplicador que la inversión en el PEC generaría, aumentaría la actividad económica de la región en que se establecieran y con ello la percepción de impuestos.

  6. Los niveles de impuestos reducidos para los PECs deberían ser un punto de referencia para que el nivel de presión impositiva para toda la actividad económica en general lo alcanzara en un cierto plazo, como una forma de reforzar la competitividad de toda nuestra producción.

  7. Para salir de la recesión no debería descartarse la aplicación de “zanahorias” en materia impositiva para fomentar el gasto en consumo e inversión y difiriendo en el tiempo el costo de las rebajas impositivas circunstanciales.

  8. Se inscribe esta propuesta en la idea de mirar más allá del corto plazo en materia de política económica.

 Por Daniel Grinstein


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